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“O Fenômeno”

– Hola David, acabo de subir las fotos de la secuencia completa de la jugada de Ronaldo, no se si has visto la jugada… ¡que cabrón!, el gordo, ¡qué bueno es!

– Claro! Pero sube también varias de Figo que tiraré la crónica con él….

Figo? …

A ver: Lo de Figo es un golazo; un libre directo que atraviesa la telaraña de la escuadra.

Bien, impecable, perfecto, espectacular, pero sin más.

Pero lo de Ronaldo…
Hablamos de Ronaldo Nazario, de “O Fenômeno” de la creatividad, del arte, de pasión, de sentimiento, de alegría, de Brasil, de potencia, de fútbol, de quien aunque parece que venía de comerse literalmente a un par de defensas de su anterior pachanga, volvió a jugar, a bailar, a brillar, a dibujar una jugada de regate en carrera que dejó petrificado a Tommasi y a todo el estadio durante tres segundos. Uno … dos …. tres ….. y ¡ovación! ¡Tremendo! Ronaldo de nuevo en acción. Tres segundos de gracia, de los que guarda la memoria, de los que hacen que merezca la pena el partido, aunque éste ya la merecía por una causa justa. El Corazón Classic Match, fue muy classic, poco match, y del corazón, se encargó Ronaldo,  “O Fenômeno” una vez más.

Publicado en Marca el 12 de junio de 2017

http://www.marca.com/futbol/real-madrid/opinion/2017/06/12/593e806dca47416c318b45f2.html

“PSG – Real Madrid, algo más que un partido”

PSG.fr

PSG.fr

El último partido oficial entre el París Saint Germain y el Real Madrid fue hace 22 años, el 18 de marzo de 1993. En aquel momento la colonia española de inmigrantes en Francia contaba con 300.000 españoles, en su mayoría llegados a Francia en la década de los 70 en busca de trabajo, trabajo que por aquel entonces, escaseaba en España.Eran años duros en nuestro país y Francia era una de las opciones laborales de aquellos que pretendían un futuro para ellos y sus familias.

Una vez en Francia, a pesar de ser el país vecino, el cambio era radical; todo era distinto: el idioma, el clima, la comida, las costumbres, los horarios, e incluso el carácter y la forma de ser. El francés, no era ni latino ni mediterráneo; era francés y europeo. Había pues, pocas opciones de sentirse “como en casa”.

Los fines de semana los españoles se juntaban y aprovechaban el descanso laboral para no perder su esencia, sus costumbres: tortilla española, jamón serrano, empanada, paella… Pero había otro nexo que les permitía seguir sintiéndose españoles: el fútbol, y por aquel entonces, el Real Madrid, que representaba el fútbol español mejor que ningún otro. El resto de equipos como el Barcelona y por supuesto la Selección Española, también eran motivo de unión entre los españoles en Francia, pero sobre todo lo era el Real Madrid; era el que más aficionados tenía fuera de España, y también el que más lejos llegaba en las competiciones europeas.

El español inmigrante en Francia estaba bien considerado: muy trabajador, serio y responsable; pero aunque algunos llevasen ya varias décadas en Francia y aunque sus hijos fueran ya nacidos en Francia, la sociedad francesa, siempre tan elitista y clasista, no veía al español cono un ciudadano más; era un inmigrante… No era un problema, si el no daba problemas. No se si me entienden…

Cuando en Francia un equipo español se enfrentaba a uno francés, nadie vivía el encuentro con más pasión y ganas que un inmigrante; suelen contar los españoles que vivieron en esa época en Francia, que hay que salir de España para saber lo que significa realmente querer a tu país: “Nadie quiere más a su país que aquel que lo ha tenido que dejar para irse a trabajar a otro” cuenta Martin Lorenzo, uno de los españoles a los que le tocó vivir esa época como emigrante en París.

“Cuando un equipo español jugaba contra un francés los españoles que vivíamos en Francia estábamos deseando ganar para sacar pecho; era nuestro momento, y al Real Madrid se le temía en Francia; además, en esa época daba igual de qué equipo español fueras, del Madrid, del Barcelona, o del Sevilla; aquí no había rivalidad entre equipos españoles; la rivalidad era solamente con Francia, con los franceses”

El 2 de marzo de 1993 se enfrentaron en partido de ida de la Copa de la UEFA el Real Madrid y el Paris Saint Germain. El resultado fue de 3-1 para el Real Madrid. La vuelta pintaba muy bien para el Madrid…

El partido de vuelta se jugaría dos semanas más tarde en París, en el Parque de los Príncipes. Era el escenario perfecto, el orgullo del fútbol galo. La ocasión para los españoles que vivían en Francia, con 3-1 a favor del real Madrid, era la idónea; había llegado la hora de ir al parque de los Príncipes, con la bufanda del Real Madrid y la bandera de España, a presumir delante de los franceses y sacar pecho. Era perfecto, y aunque hubo que hacer un esfuerzo económico importante, para estar ahí, la ocasión lo merecía. Ver como el Madrid eliminaba al equipo local nada más y nada menos que en Francia, en el centro de París, en el Parque de los Príncipes… Sería para los españoles de Francia una gran inyección de moral, de fuerza, y de ánimo y orgullo. Sería la ocasión para caminar por la calle con la cabeza muy alta y por mucho tiempo: Era sin lugar a dudas; el momento soñado, el momento perfecto.

Pero aquel 18 de marzo de 1993 sucedió finalmente lo impensable: el PSG remonto la eliminatoria, y venció por 4 goles a 1. La eliminación fue muy dura en España para los seguidores del Real Madrid. En Francia, sin embargo, lo fue para todos los españoles que vivían allí.

El miércoles PSG y Real Madrid se enfrentan de nuevo; para la mayoría será un importante partido de Champions, pero en París habrá según censo de 2014, 190.000 españoles deseando que el Real Madrid, esta vez sí triunfe en Paris. Para ellos, habrá en juego algo más que un partido de fútbol.

 

Publicado en Marca el 20 de octubre de 2015

http://www.marca.com/2015/10/20/opinion/firmas/1445329522.html

 

“Historia de una exclusiva”

obidos

Hay quien piensa que la suerte, simplemente llega; otros,  preferimos buscarla.

Praia del Rey, Óbidos, localidad portuguesa donde se aloja la Selección de Fútbol de Portugal. Los medios montan guardia en la entrada del Hotel Marriot, ya que el personaje del día, Cristiano Ronaldo, no se ha dejado ver en todo el día.

En la parte de atrás del Hotel, hay una escalera que lleva a sus huéspedes directamente a la playa, aunque no es probable que los jugadores de la Selección hagan este trayecto y se dejen ver en la arena.

Por la mañana, antes del entrenamiento en el que Cristiano no iba a estar, había tenido esa corazonada y tras consultar la agenda con mi compañero me dice que en principio no tenemos nada,  así que si quiero, puedo jugármela; mi siguiente paso es contactar con el periódico para solicitar el visto bueno, ya que existe el riesgo de que, una vez allí, la seguridad del Hotel o del equipo, me descubran y eso ponga en riesgo la continuidad de nuestro trabajo en Portugal. Del periódico me dicen que adelante y suerte.

A las 17.15 aparco el coche a 1.5km. del hotel, abro el maletero, guardo una cámara y un teleobjetivo en una mochila, me pongo un bañador, cojo una toalla, y emprendo mi descenso a la playa.

Los 1.500m que me separan de las hamacas del Hotel Marriot, se me hacen larguísimos, por el viento, la arena en las zapatillas y sobre todo por los 8 kilos de objetivo que llevo a mi espalda.

Las 24 hamacas del Marriot están vacías, por lo que supongo que nadie se molestará si ocupo una. Fuera de las hamacas hay no más de 20 personas desperdigadas en pequeños grupos familiares y parejas; también hay 2 socorristas, que amablemente me indican que la bandera amarilla prohíbe nadar pero permite bañarse, por lo que me doy un chapuzón para terminar de integrarme en el ambiente y en el paisaje.

Son las 18.30, y tras un tercer baño, me tumbo en la hamaca, dispuesto a desistir en mi corazonada mañanera en cuanto mi bañador vuelva a estar seco.Detrás de mi hamaca, está el último peldaño de la escalera que une el Hotel y la playa. Un momento…oigo voces, alguien viene a darse un baño…

Giro mi cabeza y al primero que veo es a Meireles, dejo de mirar (…), vuelvo a mirar, le acompañan Beto, Bruno Alves, y Cristiano Ronaldo! Esto pinta bien!

Los 4 pasan tras de mi y se dirigen  hacia la izquierda a una zona vacía de la playa, protegida por unas rocas; ponen sus toallas en la arena y se sientan. Distancia 800metros, sol de cara y por si fuera poco un miembro de Seguridad aparece por mi derecha y se sitúa entre ellos y yo…

Tras estudiar la situación para asegurar la única máxima que uso en estos casos “ver sin ser visto” , decido recojer mis enseres, bajar a la orilla y caminar hacia el punto donde está Cristiano Ronaldo, sobrepasarle y pararme a 1 km. Con ello consigo que el sol quede a mi espalda, y además aprovecho el desnivel que la playa tiene cerca del agua para parapetarme. Coloco mi toalla, me acuesto y al comprobar que yo no les veo, ni ellos a mi, desde esa posición comienzo a subir centímetro a centímetro la duna…

Ahí están; cámara, teleobjetivo, on; ráfaga de disparos, compruebo, una más, para asegurar, compruebo… lo tengo!

Como a 500 metros Un miembro de seguridad, de los 4 que han ido llegando, se dirige hacia mi posición… Buen momento para finalizar mi baño. Me incorporo, me acerco al agua, vuelvo a la toaya, miro, él ya no mira hacia mi. Por suerte, cuatro vecinos adolescentes recojen sus toayas y se van, momento que aprovecho para mezclarme con ellos y pasar al lado del vigilante sin que éste repare especialmente en mi. Son las 19.20.

Conseguido!

Me alejo, me alejo, me alejo…

Ver en Marca.com

“Gambas al ajillo for Cristiano Ronaldo”

Cristiano Ronaldo. Manchester United. 2008

Cristiano Ronaldo. Manchester United. 2008

Hablamos de la comida favorita del crack mediático del momento: Cristiano Ronaldo.

Nos lo cuenta Rogerio, su cocinero, traductor, presidente del club de fans y sobre todo amigo personal de Cristiano. Rogerio, de origen portugués, es el cocinero del restaurante español “La Viña”, el más frecuentado por Ronaldo en la pequeña localidad inglesa de Auderley Edge, donde el astro luso tiene su casa al igual que otros jugadores del United o del Liverpool. Auderley Edge es una pequeña población residencial situada a veinte kilómetros del centro de Manchester. Es un lugar tranquilo y rodeado de vegetación ideal para desconectar del bullicio del centro de Manchester; un lugar ideal para vivir, siempre que tengas los varios millones de euros necesarios para comprar aquí una vivienda. Buscando un paralelismo con Madrid, ésta sería “La Moraleja del United”

Cristiano suele acudir al Restaurante La Viña para ver a su amigo Rogerio, y también, como no, por la buena comida que este le prepara. “No es nada sibarita” cuenta Rogerio, “y destaca en la mesa por lo mismo que en su vida personal: porque es un tío extremadamente normal”. Le pregunto por cuál es el rincón favorito de Cristiano; “en el restaurante, no tiene un sitio favorito, y le da igual dónde sentarse. Tampoco se molesta si le piden un autógrafo o una foto, eso sí, siempre con educación y que le dejen comer tranquilo; lo primero es lo primero” comenta entre risas Rogerio.

Rogerio me invita a tomar algo en el bar de La Viña. Al momento de haberme sentado en la barra, me encuentro como en casa. Pido una caña y las dos opciones que me ofrece son “¿Cruzcampo o San Miguel?”, caray! Por un momento me olvido de que estoy en un pueblecillo de Manchester…Me fijo en la variedad de vinos que hay tras a barra y son Rioja, Albariño, Ribera, todos de origen español….Por lo que veo, Cristiano Ronaldo no echará nada en falta  si finalmente se muda a Madrid.

Suena el móvil de Rogerio. Rogerio me lo muestra y para mi sorpresa, atisbo a ver en la pantalla del móvil que la llamada es de un tal “Cris” Se retira unos metros y cuando vuelve me confirma que Cris es el nombre de pila de Cristiano. “Para su familia y sus amigos es Cris”

Comienza a llegar gente al restaurante y Rogerio debe dejar la conversación. Agradezco su atención y para despedirme le dejo un mensaje para Cristiano Ronaldo: “Dale recuerdos, y dile que nos vemos en Madrid” Risas…

Entrevista concedida por Rogerio, cocinero del Restaurante “La Viña”

Auderley Edge – Manchester.

21-06-2008