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Mbappé y su portada de Marca
Uno es consciente del prestigio que atesora MARCA cuando el Paris Saint Germain de Mbappé, Neymar, Cavani, y Di María, te invita como único medio deportivo internacional a acompañarles durante su estancia en Doha, ciudad natal de Nasser Ghanim Al-Khelaïfi, el multimillonario presidente del PSG y que sabe algo de comunicación ya que también es el dueño de Bein Sports.
A quien escribe también le sorprende, que estando en un país de Asia, la gente reconozca con admiración y sorpresa que MARCA esté en su país. Por poner un ejemplo, si dices MARCA lo conocen, lo repiten y te lo confirman nombrando al Real Madrid, al Barcelona, y al Atlético, y cómo no a Messi y a Cristiano; para ellos todo eso es MARCA.
Reconozco que viviendo en un mundo global y viendo los números de visitas a MARCA.com quizás todo esto no debería de sorprenderme tanto. Pero sí, me sorprende y a la vez me enorgullece que sea así.
Pero cuando uno ya parece asumirlo y tiene la capacidad de sorpresa bajo mínimos, llega Mbappé, el sustituto natural de Messi y Cristiano como mejor futbolista del mundo, y con sus 19 añitos recién cumplidos, ves como tras sentir curiosidad al ver la portada de MARCA, ese día dedicada a Messi como Pichichi, y bromear acerca de que quizás la próxima portada será para él, su cara se ilumina, y su gesto cambia a una abierta sonrisa, que ya no pierde durante todo nuestro encuentro.
Así que como lo prometido es deuda, y el ambiente muy propicio con Mbappé, en lugar de recurrir a photoshop, decidimos hacerlo como se debe hacer, sin truco ni cartón. Así que recortamos a mano el interior de la portada de MARCA y dejamos el interior hueco para que Kylian Mbappé se enmarque él mismo dentro de ella. Kylian ya la tienes, ya eres portada le digo mostrándole la foto; sonríe y suelta un “Merci, Génial! C’est super!” El reto va más allá: la próxima cuando seas el mejor del mundo, con el Balón de Oro.
Publicado en Marca el 27 de diciembre de 2017
http://www.marca.com/futbol/champions-league/2017/12/27/5a4382e1468aebd1188b4616.html
“Historia de una exclusiva”
Hay quien piensa que la suerte, simplemente llega; otros, preferimos buscarla.
Praia del Rey, Óbidos, localidad portuguesa donde se aloja la Selección de Fútbol de Portugal. Los medios montan guardia en la entrada del Hotel Marriot, ya que el personaje del día, Cristiano Ronaldo, no se ha dejado ver en todo el día.
En la parte de atrás del Hotel, hay una escalera que lleva a sus huéspedes directamente a la playa, aunque no es probable que los jugadores de la Selección hagan este trayecto y se dejen ver en la arena.
Por la mañana, antes del entrenamiento en el que Cristiano no iba a estar, había tenido esa corazonada y tras consultar la agenda con mi compañero me dice que en principio no tenemos nada, así que si quiero, puedo jugármela; mi siguiente paso es contactar con el periódico para solicitar el visto bueno, ya que existe el riesgo de que, una vez allí, la seguridad del Hotel o del equipo, me descubran y eso ponga en riesgo la continuidad de nuestro trabajo en Portugal. Del periódico me dicen que adelante y suerte.
A las 17.15 aparco el coche a 1.5km. del hotel, abro el maletero, guardo una cámara y un teleobjetivo en una mochila, me pongo un bañador, cojo una toalla, y emprendo mi descenso a la playa.
Los 1.500m que me separan de las hamacas del Hotel Marriot, se me hacen larguísimos, por el viento, la arena en las zapatillas y sobre todo por los 8 kilos de objetivo que llevo a mi espalda.
Las 24 hamacas del Marriot están vacías, por lo que supongo que nadie se molestará si ocupo una. Fuera de las hamacas hay no más de 20 personas desperdigadas en pequeños grupos familiares y parejas; también hay 2 socorristas, que amablemente me indican que la bandera amarilla prohíbe nadar pero permite bañarse, por lo que me doy un chapuzón para terminar de integrarme en el ambiente y en el paisaje.
Son las 18.30, y tras un tercer baño, me tumbo en la hamaca, dispuesto a desistir en mi corazonada mañanera en cuanto mi bañador vuelva a estar seco.Detrás de mi hamaca, está el último peldaño de la escalera que une el Hotel y la playa. Un momento…oigo voces, alguien viene a darse un baño…
Giro mi cabeza y al primero que veo es a Meireles, dejo de mirar (…), vuelvo a mirar, le acompañan Beto, Bruno Alves, y Cristiano Ronaldo! Esto pinta bien!
Los 4 pasan tras de mi y se dirigen hacia la izquierda a una zona vacía de la playa, protegida por unas rocas; ponen sus toallas en la arena y se sientan. Distancia 800metros, sol de cara y por si fuera poco un miembro de Seguridad aparece por mi derecha y se sitúa entre ellos y yo…
Tras estudiar la situación para asegurar la única máxima que uso en estos casos “ver sin ser visto” , decido recojer mis enseres, bajar a la orilla y caminar hacia el punto donde está Cristiano Ronaldo, sobrepasarle y pararme a 1 km. Con ello consigo que el sol quede a mi espalda, y además aprovecho el desnivel que la playa tiene cerca del agua para parapetarme. Coloco mi toalla, me acuesto y al comprobar que yo no les veo, ni ellos a mi, desde esa posición comienzo a subir centímetro a centímetro la duna…
Ahí están; cámara, teleobjetivo, on; ráfaga de disparos, compruebo, una más, para asegurar, compruebo… lo tengo!
Como a 500 metros Un miembro de seguridad, de los 4 que han ido llegando, se dirige hacia mi posición… Buen momento para finalizar mi baño. Me incorporo, me acerco al agua, vuelvo a la toaya, miro, él ya no mira hacia mi. Por suerte, cuatro vecinos adolescentes recojen sus toayas y se van, momento que aprovecho para mezclarme con ellos y pasar al lado del vigilante sin que éste repare especialmente en mi. Son las 19.20.
Conseguido!
Me alejo, me alejo, me alejo…
“Trapos: Trapo, Trapito y Trapote”
“Trapos: Trapo, Trapito y Trapote”
(Ramón Calderón: Bárcenas, Nanín y Trapote)
Después de todo lo que Marca destapó sobre estos personajes, uno de los adjetivos, o sustantivos dado el caso, que más se ha oído en la calle es el de sinvergüenzas. Pues enhorabuena a todos los que lo piensan: realmente lo son. Sólo unos sinvergüenzas, cierran una discoteca de moda del centro de Madrid para celebrar que les han echado de su trabajo por mentirosos, falsos y tramposos.
Desde las once de la noche, la entrada de la discoteca delata el fiestorro: varias dobles filas de cochecitos de cientos de miles de euros mal aparcados adornan la Calle Barceló. En la entrada, un desfile continuo de vestidos cortos y tacones altos; la proporción chica-chico gana por 7 a 1. Dentro, muchos tragos, y muchos abrazos, o sea, exaltación de la amistad: un asistente al fiestorro me enseña una foto hecha con su móvil y me pregunta ¿cuánto pagaría Marca por estas fotos? Calderón y Nanín (los que hace una semana decían no conocerse) aparecen en una, copa en mano, abrazados y sonrientes; en otra podemos ver el abrazo entre Calderón y Bárcenas…como dijo un famoso escritor al que no menciono por no mezclar aquí su nombre, es la España de charanga y pandereta.
Pasada la una de la mañana, Bárcenas se asoma a la puerta principal, y al ver que hay medios esperando en la entrada, nos trampea, muy en su línea, saliendo por una puerta trasera, claro que la policía no es tonta y le descubrimos. Cinco minutos más tarde Ramón Calderón y su mujer, tal vez advertidos por Bárcenas de que no se pueden escapar sin que les veamos, aparecen por la puerta principal, con gesto serio, y sólo mostrando esa sonrisa de “…dientes que es lo que les jode…”. Unos infiltrados más tarde, como a las dos de la mañana aparece Nanín, que resopla cuando ve que aún estamos en la puerta esperando; quizás sea que no le gustan los medios, sobre todo los que no le pagan… (hablan ya de cifras millonarias para una entrevista a Nanín en tv).
La salida de los personajes, me recuerda hechos ya vividos la semana pasada. Bárcenas se intenta esconder pero le vemos, Calderón sale por la puerta principal, porque no le queda otra, y Nanín pasaba por allí…




